Partir del cuerpo masculino como materia: cortarlo, cubrirlo, rehacerlo.
En medio de la censura y el anonimato, la imagen oscila desde el deseo, la tensión y el cuidado. La escena es íntima, a veces teatral, pero siempre vulnerable.
Insisto en mirar sin vergüenza y en habitar la desnudez como un lenguaje propio.




